El director argentino Alejandro Fadel, más que feliz de estar en el Festival de Cine de Sitges, el único del mundo que conocía cuando era muy joven y vivía en Tunuyán, explicó ayer que Muere, monstruo, muere es una película de terror que “intenta hablar sobre el miedo”.

El filme, que también se pudo ver en la sección Certain Regard del pasado Festival de Cannes, narra una historia que transcurre en un remoto pueblo de los Andes, en el que una mujer aparece muerta, decapitada, y un equipo de la policía rural inicia unas investigaciones, que no verán el final, puesto que van apareciendo otros cuerpos en medio de la montaña con las cabezas cercenadas.

Alejandro Fadel, que no esconde que el cineasta que más le gusta de toda la historia del cine es el “inimitable” Luis Buñuel, cree que su nuevo proyecto cinematográfico, después de Los Salvajes, se inscribe “en la tradición del género, pero intento sumar otro tipo de emociones, trabajar más cerca del misterio que del impacto”. A su juicio, “más allá de la historia de la película, intento reflexionar sobre ciertas cuestiones de la contemporaneidad, como el poder y las formas de necesidad de control relacionadas con sistemas masculinos, construidos por varones a lo largo del tiempo”.

Efe